domingo, 16 de septiembre de 2012

Será realidad la ciudad privada: en Honduras.


el porvenir


Será un territorio con sus propias leyes, su sistema tributario, su política de inmigración y su policía. Será una especie de isla dentro de un país soberano.
Se llamará “ciudad modelo”. Y quedará en Honduras


Esta es la noticia que apareció en el noticiero de la BBC.

En realidad de verdad en Europa, en los EE.UU. y aquí en México muy poco se habló de esto: los gobiernos, la prensa y todos los medios voltearon la cabeza.
Y esto es “normal” que donde hayan gobiernos que actúan como “angel de la guarda y hada madrina” este proyecto se vea como el humo en los ojos.
Y cuando no lo puedan combatir lo van a poner en limbo del olvido.

Porque las ciudades privadas, las ciudades charter, el sueño utópico de nosotros libertarios, son unos lugares que nacen y se mantienen sin estado: son una sociedad sin estado.

El estado -que todos nosotros somos acostumbrados a verlo y pensarlo como algo de connatural al hombre, nacido con el- es en cambio una istitución historica, que nació en la sociedad y subsiste en contra de ella solo por aquel misterio de la obediencia civil que se funda en la aceptación rutinaria, en la ignavia de los ciudadanos hecha rendida y culpable por un conjunto de complicidades, clientelas y privilegios, como nos dijo hace siglos Étienne de la Boétie, autor por eso casi desconocido; de la convinción que sea “posible y inclusive lícito vivir en manera del todo parasitaria” (Bastiat); de la mitificación de sus ritos y de su necesidad inculcada por clanes de “intelectuales orgánicos” y sometidos.

Así que en el eterno conflicto entre libertad y orden, entre el individuo y el estado, esta de las ciudades privadas es la realización del poder sin imperio, el rechazo del “compromiso con el estado”, la fin de la subordinación de la potestas (el poder que reside en los hombres) a la potencia (la fuerza como monopolio del estado) que el propio Hobbes había visto como solución a la violencia del hombre, que le había parecido “homini lupus”.
Porque el estado otro no es que la institución que en un dado territorio, a quien le ha puesto el nombre de nación, se ha apoderado del monopolio de la fuerza pues adquiere sus ingresos por medio de la coerción física conocida como tasación y detiene la exclusiva de los servizios de defensa (policia y tribunales): siempre, en toda su historia, estos fueron los rasgos cognocitivos del estado.

Sin embargo, estar en contra del estado, favorecer la creación de entidades privadas afuera de su contról, no quiere decir rehusar los servicios que ahora a el están conectados y que muchos los piensan imposibles sin el estado.
La equación es estado igual imposición, igual violencia; al contrario lo que nosostros hombres, nosotros libertarios, queremos es la convivencia civil y pacifica, la seguridad para nuestra familia y nuestro trabajo, la prosperidad y el bienestar que viene de la aptitud y del esfuerzo y no de la limosna, de la beneficiencia por la redistribución de los politicos acaparradores de votos.
Por eso, y hay una larga historia precedente al estado que nos va a ensenarlo, no hay que identificar, confundir la ley con el estado. La ley es algo antecedente al estado; es algo que como derecho natural (ius naturale) tenemos adentro de nosotros desde cuando nacimos y que las acostumbres de la convivencia civil van fortaleciendo.

Sin embargo yo sé, aunque no lo entienda, que a muchos, también a muchos de mis amigos, estos conceptos les parezcan “anomalos” por no decir más: pero la verdadera anomalía, es cierto, es el estado.


Lo que ahora estamos viendo en Honduras, en el Valle de Sula, bajo el patrocinio de Coalianza, comisión para la promoción de alianzas público-privadas; y en Costa Rica en la provincia de Limon; pero también en los EE.UU. -como SandySprings, Georgia, Paradise e Sunrise Manor(Nevada), Metaire (Louisiana), Columbia (Maryland), Brandon (Florida)- donde los habitantes suman a los 3 millones, otro no es que buscar otra forma de vivir asociados sin el control, quisiera decir, la amenaza del estado.
Y hay también otra forma, quizá menos ambiciosa, como los planes de Ikea de crear dos nuevos barrios, uno en Londres y otro en Hamburgo. (La compañía sueca ha pagado 25 millones de libras por una extensión, cercana a la ciudad olímpica, de unos 100.000 metros cuadrados). Es interesante porque nos recuerda, como ya es en Houston, que el desarrollo urbanístico no tiene por qué estar en manos de los políticos, gestores del estado.

Hemos así visto que en el mundo -cuando el poder del estado, por interés o por necesidad, se relaja y se fortalece la propriedad privada y el libre comercio- ciudades y enteras naciones crecieron, ganaron riqueza y derribaron la pobreza.
Hong Kong, Singapur, Mauricio, Corea del Sur, Taiwan y también Herat en el terrible Afganistan: con su historia, con su diferente y gradual manera de enfrentar los problemas del crecimiento y de la pobreza; todas en la busqueda de escapar de la esclavitud del estado y ganar libertad.


Los ejemplos podrían ser mucho más pero el interesante es que todos estos tienen un común denominador: el rechazo del estado, de su politicas y de sus politicantes; la privatización de todos los servicios antes otorgados por el estado; y en los casos más radicales como lo de Honduras la creacion de una enclave que se regula y autogobierna. Del estado central no recibirán ninguna ayuda, pero no le pagarán impuestos y en esta manera podrán atraer capitales y empresas creando empleos y vida al final digna de ser vivida por mas de 300.000 personas.

Las reaciones, que salen de un malentendido sentido de patria y de soberanía, son muchas: sobre todos politicos, sindicalistas, asociaciones “humanitarias” que se ven escluidos del poder y del manejo del dinero pero también normales ciudadanos, mentalmente esclavizados por el mito del estado, aterrizados y indefensos como borregos por la falta del perro guía.

El camino no será breve, pero ya llegaron en este proyecto mas de 15.000 millones de dolares para empezar la construcion de este sueño.
Que sea una pesadilla no lo creo: los resultados nos dirán, pero tenemos bastantes y excelentes ejemplos que nos indican el camino.




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